Den la bienvenida a esta magia en sus vidas.
Con los brazos abiertos.
Y digan: «Sí, quiero abrazar esta belleza que me ha sido dada».
El maestro habla, nosotros escuchamos — y algo despierta.
Algo en nuestro interior se siente bien; algo puede danzar.
Sí.
«Te escucharé, porque nadie en mi vida me ha dicho lo que tú me dices...»
Me traes esperanza, me traes una promesa.
Me traes un mensaje que ilumina mi vida.
Escuchen lo que dice ese maestro.
Dejen que se tiendan puentes sobre esos abismos que parecen imposibles de cruzar. Entonces la verdadera magia de esta vida cobrará vida para ustedes.
Cuando los seres humanos se reúnen para celebrar esa sola cosa — esa alegría, esa belleza — quiero estar allí.
Porque, para mí, es lo más profundo que existe sobre la faz de esta tierra.
Y cuando la gente viene a celebrar esa alegría, me quedo... sin aliento. Porque sé que es algo tan real.
A quienes asumen el compromiso de venir a escuchar, a ellos les hablo.
A quienes se interesan por esta vida — a ellos quiero hablarles — tengo algo que decir.
A quienes aspiran a la plenitud, tengo un mensaje para ustedes.
A quienes desean escuchar su corazón, les cantaré una hermosa canción.
Esta vida, este momento — recibir lo que se nos muestra, estar dispuestos a ver.
Y si hay alguien dispuesto a mostrar y alguien dispuesto a ver — sucede la magia.
Sucede la magia.
Aquí no se libera a los pájaros ni a las mariposas: aquí se libera a los seres humanos.
Aquí vuelan quienes no tienen alas.
Y así es la magia de este hermoso y maravilloso mundo del Conocimiento.
Aquí es donde a los vivos se les enseña qué es la vida.